La Colección

El Museo de la Educación Gabriela Mistral posee una Colección de Revistas Escolares editadas durante el siglo XX por estudiantes de diversos establecimientos educacionales chilenos.

Este patrimonio asciende a más de 2000 ejemplares creados por alumnas y alumnos de establecimientos primarios, secundarios y escuelas normales desde la década de 1910 hasta la de 1980. Cada revista da cuenta de las especificidades de las instituciones educativas representadas: de mujeres, de hombres, mixtas, científico-humanistas, técnicas, comerciales, urbanas, rurales, experimentales, internados y/o agrícolas, entre otras.

El grueso del material es representativo de la primera mitad del siglo XX y llegó al Museo en ese mismo periodo. Parte de este conjunto forma parte del material dispuesto en este repositorio digital, mientras que la totalidad es conservada en la Biblioteca Patrimonial del Museo.

Conformación de la Colección

Desde su creación en 1941, el Museo de la Educación Gabriela Mistral reunió distintos tipos de objetos que dieran cuenta del desarrollo de la educación en Chile. Es así como a los objetos heredados de la Exposición Restrospectiva de la Enseñanza (1941), se sumaron las donaciones provenientes de escuelas de todo el país, principalmente fiscales. Dentro del material reunido figuraron tempranamente las revistas escolares. En efecto, la solicitud de este material formó parte de las primeras circulares para la conformación de la colección del Museo:

“Vista la finalidad perseguida por el Decreto Supremo N°4608, de Septiembre de 1941, que creó el Museo Pedagógico de Chile, autorízase a su Director, Don Carlos Stuardo Ortiz, para retirar de los colegios de enseñanza primaria y media (secundaria, normal, técnica, comercial, industrial y minera, etc.) del Estado, piezas del mobiliario escolar, (bancos, pizarrones, pupitres, roperos, etc.), fotografías textos escolares, libros de clases, libretas de notas, libros de castigos, revistas escolares, etc. etc.” (Circular, marzo 1942)

En la memoria anual de 1942, se da cuenta de cómo el acervo de la biblioteca del Museo se estaba nutriendo con revista de diferentes tipos, entre las que se especificaban aquellas publicadas por las propias escuelas y liceos:

“Además, existen algunos números de revistas escolares, tales como el “Boletín del Instituto Nacional”, “Minerva”, “La Academia”, “Renacimiento”, “Nuestros ideales”, “Vilano” “Devenir”, “Monicaco”, (todas de colegios de Santiago), “Esfuerzo Juvenil”, “Plumas Australes” (ambas de Valdivia), etc.” (Memoria anual Museo Pedagógico, marzo 1943)

En 1944 se emitió una circular por parte de la Dirección General de Educación Primaria, en la que se instaba a las escuelas a enviar sus contribuciones para acrecentar la colección bibliográfica. De este modo, al conjunto inicial de revistas estudiantiles que representaba principalmente a los establecimientos de Santiago, se sumaron los envíos desde otros territorios, tales como Luz Infantil de la Academia Literaria de la Escuela N°7 de Linares, Los Pinos de la Escuela Normal Rural de Victoria, La Campana de la Escuela N°1 de Tocopilla y Horizontes del Liceo de Hombres de Rengo.

Considerando la importancia de estos impresos en la comunidad escolar y local, el Museo también gestionó la publicación de un artículo sobre su rol y actividades en las revistas Impulso del Liceo Domingo Faustino Sarmiento de Santiago, en Ahora del Liceo Nocturno Presidente Balmaceda de Santiago y en El Esfuerzo del Liceo de Hombres de Angol.

Estas gestiones se vieron reafirmadas por el Decreto de 1948 que autorizaba al museo para requerir de las escuelas materiales de diverso tipo, entre los que se incluían las revistas escolares. A partir de estas nuevas gestiones se integraron a la colección el Boletín del Instituto Nacional e Impulso del Liceo Domingo Faustino Sarmiento, entre otras. Además, hacia la década de 1950, la dirección del Museo emitió cartas personalizadas a diversos colegios solicitando el envío de objetos para acrecentar su acervo sobre los procesos socioeducativos:

“Ahora me dirijo nuevamente al colega para “pedirle” su efectiva colaboración en la tarea de recolectar algunos elementos, en espacial textos antiguos, revistas estudiantiles insignias escolares, medallas o diplomas de premios, fotografías, etc., etc., que sean de interés para completar las colecciones del Museo” (Santiago, 3 de junio de 1948).

Es así como la solicitud y recepción de este tipo de material ha sido una práctica que ha permitido al Museo contar con un importante conjunto, que actualmente conforma la Colección de Revistas Escolares. Acervo patrimonial que da cuenta de las reflexiones, ideales, humor, críticas y creatividad de diferentes sujetos, territorios y establecimientos.