Más de 200 títulos en 80 años

Colección de Revistas Escolares
Museo de la Educación Gabriela Mistral

Durante el siglo XX la creación de revistas fue una práctica extendida en las escuelas y liceos del país. Estas publicaciones, más allá de dar cuenta del quehacer institucional, fueron un espacio donde las(os) estudiantes debatían, intercambiaban ideas, creaban y se divertían. Es así como su creación dependía tanto de la iniciativa institucional como de la motivación y gestión de quienes creaban los contenidos.

La producción y circulación de estas revistas se relaciona con tres procesos socioculturales relevantes a inicios del siglo XX en Chile: la expansión del sistema educativo, el desarrollo de la prensa moderna y la emergencia de una preocupación social por la infancia.

Desde fines del siglo XIX, el Estado chileno asumió un rol de garante de la educación y junto con ello se incrementaron las escuelas a lo largo del país. Ley de Educación Primaria Obligatoria de 1920 fue central en este proceso, pues estableció el rol del Estado en garantizar el acceso gratuito a la educación. Según la normativa, toda comuna debía tener una escuela primaria para cada género por cada mil habitantes, mientras que en aquellas donde no hubiese necesidad de nuevos establecimientos, la municipalidad debía mantener uno de adultos.

Durante esta época surgió también una nueva forma de hacer periodismo, marcada por una modernización que se manifestó en el desarrollo de la empresa periodística, la innovación tecnológica, la ampliación del mercado y la idea de una prensa informativa y de diversión. Dan cuenta de estos cambios la creación de El Mercurio de Santiago (1900), El Diario Ilustrado (1902), Las Últimas Noticias (1902), El Mercurio de Antofagasta (1906), La Nación (1917), La Estrella de Valparaíso (1921), entre otros. Además del surgimiento de revistas misceláneas, tales como Sucesos (1902) y Zig- Zag (1905). Estos cambios, sumado a la proliferación de los establecimientos de imprenta y tipográficos, propiciaron también la emergencia de nuevos espacios de circulación y opinión pública, tales como la prensa obrera y escolar.

Por último, cabe destacar el surgimiento de nuevas prácticas, discursos y representaciones relativas a la infancia. Ideas como la protección y el derecho a la diversión de niños y niñas comenzaron a integrarse en la vida social, tanto en lo público como en lo privado. La generación de políticas educativas, sociales y de salud, además de la constitución de un mercado específico para la infancia, comenzaron a formar parte de las diversas acciones para cubrir las necesidades materiales, sanitarias, educativas y recreativas de niños y niñas.

La industria editorial infantil formó parte de estos cambios. Publicaciones como Revista de los Niños (1905), Chicos y Grandes (1908) y El Peneca (1908), comenzaron a circular con el fin de entretener y educar. Su circulación, sumada a la difusión de diversas tecnologías para imprimir, influyó en la creación de publicaciones desde y para el público infantil, como lo fueron las revistas escolares. En efecto, si bien es cierto que existen antecedentes de ellas desde fines del XIX, su proliferación se dio a lo largo del siglo XX. Es así como en la colección del Museo de la Educación Gabriela Mistral es posible encontrar más de 200 títulos de revistas publicadas durante 80 años en diferentes escuelas del país.